Ayer fue una noche extraordinaria, resultado de varias semanas de esfuerzo estudiando un guion complejo y acercándome a la figura de Mozart para darle vida en el espectáculo El alma de mis óperas que organizaba el Conservatorio Superior de Música de Aragón.
Muchísimas gracias a Beatriz Gimeno que, además de ser una excelente mezzosoprano, también creó el libreto de la función pensando en mí como Mozart desde que escribió la primera palabra. ¡Mil gracias por tu confianza!
Gracias también a todos los profesores y alumnos del conservatorio con los que he compartido escenario y que me han arropado en estos días intensos y que me han acogido con tanto cariño, transmitiendo pasión y talento a raudales.
Gracias a todo el equipo técnico y de regiduría por su ayuda y, muy especialmente, gracias al público entregado que anoche vino a disfrutar de este concierto tan especial, pero que se animó a jugar conmigo, entrando a las travesuras de este Mozart desde el primer momento. No sabéis lo que le ayuda a un actor ver vuestras caras atentas y vuestras sonrisas desde el escenario. ¡Gracias!
