
Como zaragozano orgulloso de serlo me siento muy afortunado de haber podido conducir un acto tan especial y emotivo como el encendido de la iluminación de Navidad de mi ciudad.
Ha sido la primera aparición de este año del Embajador de los Reyes Magos, un personaje tan real como las ilusiones y al que le tengo un enorme cariño por todo lo que representa; pero, sobre todo, porque me permite hacer más hermosa la vida de todos los niños y las familias que se me acercan.
Las confidencias que recibe el Embajador se las queda el Embajador, pero os aseguro que hay algunas historias que transforman y que me convierten en mejor persona. Y esto no ha hecho mas que empezar…
Fotografía: Pedro Etura para Ayuntamiento de Zaragoza.
