Hoy, que se cumplen 279 años del nacimiento del maestro Goya, he tenido la inmensa fortuna de meterme de nuevo en su piel para clausurar la exposición Goya-Hellboy en el Centro de Historias de Zaragoza. Gracias por la confianza y el apoyo de todos los que lo han hecho posible y, especialmente, a quienes nos habéis acompañado esta mañana y os habéis dejado arrasar por las emociones de este Goya oscuro y atormentado, y tremendamente humano, más allá del genio que estudiamos en los libros de arte.
No ha sido un trabajo fácil, pero ver vuestra respuesta compensa todo el cansancio físico y emocional que se ha llevado consigo el personaje. Y gracias, también, a Julio Marín por capturar el momento en esta imagen.
