Enfocar el retrovisor al año que termina da vértigo porque deja atrás mucho…: mucho trabajo, muchos abrazos, capazos de risas, horas de capazos y muchas cosas buenas en lo personal. Aunque cierto es que, en un año, alguna cosa ha habido que no ha sido tan buena, por más que también esas cosas nos enseñen a vivir. Pero, si algo deja el 2025, es gratitud.
Gracias a quienes han confiado en mí para conducir once eventos de todo tipo este año: galas, aniversarios, entregas de premios y jornadas de trabajo. He acompañado también a cinco escritores en la presentación de sus libros —Ibon Martín, Juan Manuel de Prada, Susana López Rubio, Javier Holgado y Javier García Campayo— y, en junio, publiqué mi última novela, Maldad. También se ha estrenado un corto en el que participé, Dla mnie, y he grabado un vídeo corporativo para la UNED de Calatayud en su 50º aniversario. Además, he aprendido de mis alumnos, y algo espero haberles enseñado, de comunicación y teatro.
Me he recorrido España de punta a punta con mis queridos Patripsicóloga y Rafa Blanca y, a su lado, he pisado el escenario de teatros en los que jamás soñé estar con nuestra función Todo lo haces mal y lo sabes. Yo sí que sé la suerte que tengo de trabajar con ellos.
He puesto voz a diez campañas publicitarias y al spot de las Fiestas del Pilar. Me he encontrado con los lectores en tres firmas de libros y en otros tantos clubes de lectura, he participado en cuatro jurados literarios y he impartido un taller de escritura.
He actuado (y jugado) en quince visitas teatralizadas y he dado a conocer con orgullo el patrimonio de mi ciudad, Zaragoza. También he escrito una dramaturgia, he dirigido un montaje, han reestrenado en Madrid mi Un señor de traje gris y he actuado en dos proyectos didácticos para escolares en Zaragoza, Teruel y Madrid.
Fui Goya luchando contra sus monstruos y me metí en la piel de Mozart, descubriendo sus mejores óperas. He estrenado el pódcast La vida empieza cada día con mi amiga Susana Luquin, y es un regalo ver cómo nos arropáis en cada grabación con vuestra asistencia.
Un año más, participé en la narración de la Ofrenda de Flores con mis compañeros de Aragón TV y, en alguna otra ocasión, también les he visitado en el plató de Conexión Aragón. Siempre me hacen sentir que vuelvo a casa. He contado Zaragoza en imágenes con los compis de Objetivo_Zgz, he participado en varias de sus visitas y actividades y he presentado una exposición.
Le di la bienvenida a la luz de la Navidad y estoy terminando el año con el trabajo más hermoso del mundo, convertido en embajador de Sus Majestades los Reyes Magos.
¡Cuánto, y cuánto bueno! Pero lo mejor, sin duda, ha sido disfrutar cada momento y dar las gracias. Por lo bueno vivido y lo que vendrá pero, sobre todo, gracias sinceras a quienes lo habéis hecho posible. En lo laboral y, más aún, en lo personal. Gracias por acompañarme en este viaje ¡y que el nuevo año os sea tan próspero y bonito como os merecéis!




